2:19 a.m. y Stella
Estaba en la playa y la miraba. La unión era infinita. El negro rebosaba en las pupilas de los sueños que nunca tuvieron cabida para nacer. Lo que pasa con Stella es que está muerta. Miro el mar y pienso en ella. Su suicidio elegante, su cuerpo blanco y salvaje sumergido en el oleaje. Ellas vienen y van con violencia pero ella se queda. Esta noche de luna llena, solo me siento a pensar en las historias que siempre me quiso contar y que ahora yo misma tendré que inventar. Ella y el mar. Camina entre todos los naufragos que admiran su belleza, pero ella está muerta. Cuestión de mirar y no tocar. Cuestión de fumar un cigarrillo negro y olvidar sabiendo que no se podrá. Cuestión de noches sin dormir en otra cama sabiendo que no volverán.
