Pasando inadvertidamente de lo Simple a la Poesia
Si no viviéramos anécdotas banales, si la rutina no nos absorbiera con lo más simple y hasta mundano, no lograríamos despegar al vuelo de la Poesía. Los poetas no vivimos en la Luna, tan sólo viajamos desde la Tierra a otros mundos por pura culpa de las cosas terrestres.
Es por eso, quizás, que sea difícil escribirle a la Patria, la bandera o a Dios. Casi imposible escribirle al palacio del rey o a los millonarios adornos que rodean al Papa.
Los poetas necesitamos bajar la vista para encontrar en una piedra deforme los colores del atardecer. Y en los colores del atardecer creer hallar, por pura intuición, la gama infinita del alma.
La poesía se esconde en toda persona que sea capaz de mirar con el ojo de la locura lo más sensato y real. Hacer poesía, justamente, no es escribir un poema de vez en cuando, sino vivir la esencia del verso en las pequeñas- grandes cosas de la vida.
Un saludo de ensueños y palabras a tod@s l@s poetas que se asomaron hoy a esta Luna reflexiva, donde he intentado apresar las ideas gelatinosas de mi pasión. Seguimos atando un moño azul en cada árbol, la Poesía nos convoca.
