Esta tarde se me ocurre...
recetarme palabras,
las buenas y las malas
las malas que son tan buenas
y las buenas que saben tan malas;
se me ocurre desnudarme
e irme de shopping
sin que me miren,
sin que yo mire,
sin que nos miremos.
Se me ocurre irme a caminar
descalza por una playa solitaria,
solitaria por un monte de sombras,
ensombreciendo los pies con miradas.
Se me ocurre disfrazarme de desconocida
e irme por las calles despobladas
o las calles sobrepobladas de ruidos
y no ser nadie mientras soy todos
andar descuidando los descuidos
mientras no soy nadie y estoy en todos.
Se me ocurre escapar de las letras,
desbocarme en páginas vacías,
sin que me miren ni me tienten,
y ser sólo una escritora sin palabras
y una palabra sin que me nombre escritor
al sumergirme en los recodos de la vida
y brindar en silencio en una barra.
Esta tarde que ya no es tan tarde
se me ocurre escribir este bardo poema
mientras desbordo ideas y silencios
y mientras tu me lees y piensas:
“coño, que buen poema”
y acá, en esta tarde que ya no es tan tarde,
yo me río pensándote y pensándome
con una sonrisa carcomida de palabras.
