Publicidad:
La Coctelera

Canciones silenciosas en la noche oscura...

25 Septiembre 2006

Carnada

Trozarlo no fue difícil. Lo extendí en la bañera y empecé a cortarlo por los tobillos. Lo dividí en pedazos de 6 a 12 pulgadas cada uno. Escurría la sangre por el drenaje y los echaba en cajas plásticas color gris. Cuando llegué a su cráneo no pude continuar. Sus ojos verdes estaban abiertos. Me miraban con la misma luz que me hipnotizaba en cada encuentro, una vez por semana.

Cuidadosamente envolví su cabeza en una bolsa. Luego, otra. La sellé con tape transparente de 2 pulgadas. Eché el paquete en otra bolsa y la anudé, como cualquier basura. Bajé las escaleras. La dejé al pie del depósito, en el sótano del edificio. Caminé un poco para despejar mi mente. Esperé.

En la ciudad recogen los desperdicios todos los días, a la misma hora. El camión no tardó en llegar. Vi como tiraron su cabeza envuelta en la parte trasera. Sentí frío de pensar que la maquinaria removiera las bolsas y dejara su rostro al descubierto, o que no resistiera el bulto y se atascara. Pero, no. Entró tan suavemente.

Suspiré aliviada. Regresé al apartamento. Quise llorar de angustia por la pérdida del amante. Pero, recordé que todavía debía deshacerme del resto de su cuerpo. Entonces, agarré dos cajas, bajé hasta el auto, las dejé en el baúl. Un segundo viaje terminó mi labor. Manejé hasta la costa y vacié las cajas.

Al otro día, el noticiario informó sobre la misteriosa aparición de tiburones que espantaron a los bañistas del área. Biólogos y conocedores de la playa unieron sus opiniones para explicar el fenómeno. Algunos pescadores se aventuraron a atrapar uno que otro animalito para venderlo a los pincheros. Turistas y residentes dieron su testimonio.

De la desaparición del amante... nada. Era tan infame que ni siquiera la gorda, su esposa, informó a las autoridades. ¿Yo? Vamos. Lo amaba tanto. A veces lo extraño. La nostalgia me lleva hasta mi ventana y calmo mis ansias al observar su recuerdo mar adentro, donde habita en los estómagos de los tiburones sobrevivientes.

Ahora él no está. Pero yo todavía sonrío y camino en la ciudad.

servido por sasha 1 comentario compártelo

1 comentario · Escribe aquí tu comentario

Señora Nostalgia

Señora Nostalgia dijo

Uff!! se ve que te hizo sufrir bastante, para haber acabado con él por pedacitos. Sórdida la historia, pero bien contada. Ojalá, la próxima vez escojas mejor..., para que no acabes un día de "carnicera". Brrr. Madeleine

25 Septiembre 2006 | 06:49 AM

Escribe tu comentario


Sobre mí

Avatar de sasha

Canciones silenciosas en la noche oscura...

ver perfil »
contacto »
Hola soy Sasha... mis amigos me han dicho que soy especial, así que empecé a creerlo... acaso son las teorias una pérdida de tiempo?... generalmente me encuentro muy despierta en la noche, al igual que durante el día, pero mi mente no está tan alerta de lo que ocurre a mi alrededor... mis opiniones son muy diferentes a las tuyas. Pero probablemente las tuyas son mejores, y hasta he escuchado que eres mejor que yo... una sonrisa no significa que estas feliz... la verdad nos puede herir pero para qué hacer las cosas peores diciendo mentiras?. Las mentiras es lo que nos va matando lentamente... porqué pretender cuando es mejor ser real?... Porqué es una pregunta para ser contestada. No qué, no quién, ni tampoco cuándo... y, sobre todo, soy esclava del capitalismo...

Buscar

suscríbete

Selecciona el agregador que utilices para suscribirte a este blog (también puedes obtener la URL de los feeds):

¿Qué es esto?

Crea tu blog gratis en La Coctelera